Visita el Salto del Tequendama.

Para los muiscas,  el Salto del Tequendama era un lugar muy importante. La leyenda cuenta que Bochica, el dios bueno que educó a los muiscas  enseñándoles cosas de la vida diaria como a cultivar la tierra, tejer, hacer cerámica, fue llamado  por ellos para ayudarlos, ya que la Sabana había sufrido una gran inundación que destruyó  sus tierras. Esta inundación fue producida por Chibachacum, dios de lo granjeros.

Bochica, que era una figura de Dios con una gran barba y un cetro dorado, apareció en un arcoiris. Con el cetro golpeó las rocas que liberaron el agua de la inundación que ya estaba cubriendo la sabana. Con su golpe, se produjo una abertura en las piedras, que produjo el Salto del Tequendama. Bochica castigó a Chibchacum al ordenarle que cargara la tierra sobre su hombro cada vez que se cansara de la tierra.

El salto de Tequendama  atrajo a muchos viajeros y turistas desde el inicio del siglo XIX. Uno de los más famosos es Alexander von Humboldt quien visitó las cataratas en 1801. Así mismo, el lugar fue escenario de muchos dibujos, pinturas y fotografías en el período romántico.

 

La Casa del Salto del Tequendama

 

En 1923 se construyó una mansión en el Salto que desde 1927 sirvió como estación de tren (El salto  era conectado por tren a Bogotá) restaurante y  hotel. Éste fue muy popular debido a la vista espectacular, pero solo accesible para la élite. Debido a la contaminación del Río Bogotá que atraviesa la ciudad y otros municipios de la Sabana, los turistas perdieron interés en la zona. En la década de 1980, la mansión era un restaurante italiano que se cerró en la siguiente década. Después de eso, la mansión no se usó por un par de años.

Desde 1994 se han realizado esfuerzos para limpiar el área y recuperar la casa. Ahora la casa es un museo que también brinda información sobre la recuperación del río Bogotá (que lamentablemente fue un desagüe abierto durante décadas) un proyecto que ya ha reducido la contaminación del río y se esfuerza por limpiar el río y recuperar la ecología del precioso bosque nuboso en esta área a 30 km de Bogotá y en el futuro ojalá contribuya en la recuperación de  todo la cuenca del rio Bogotá.